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Sexoenergética

¿Qué es la Sexoenergética?

 

Es un planteamiento ético sobre la capacidad de hacernos cargo de nuestra propia excitación sexual en tanto sujetos res-ponsables, autónomos, maduros y auto-regulados. Supone una ética de la vida que parte de la positividad material del cuerpo, afirmando la vida desde el nivel celular, como energía generativa, hasta los estadios de desarrollo espiritual y comunitario.

​​Es un sistema psicoterapéutico enmarcado en el movimiento neo-reichiano, abordando al sujeto desde la escucha analítica del inconsciente, sus corazas caracteromusculares, el proceso de desbloqueo segmentario, la función del orgasmo como criterio de salud y la maduración hacia un carácter genital.

 

 

Es una vía espiritual para acceder al éxtasis místico a través de la meditación y el encuentro amoroso y compasivo cara-a-cara con el otro desde la sensibilidad erótica del cuerpo místico. La visión neo-tántrica es incorporada como un acceso no-dual al entramado energético de la vida y el universo a través de la danza, la respiración, la música, el movimiento, el trance y el contacto corporal.

 

Es un conjunto de prácticas y ejercicios psicocorporales orientados a despertar, circular y transformar la energía sexual en el organismo. Se incorporan ejercicios de bioenergética, del neo-taoísmo sexual, del tantra yoga, el masaje neo-reichiano, prácticas de meditación y pranayama, así como de alimentación consciente.

 

En resumen, podemos decir que la Sexoenergética es un sistema holístico integrado por; una ética de la autorregulación de la excitación sexual; una psicoterapéutica neo-reichiana del orgasmo, los bloqueos energéticos y la maduración genital caracterial; una vía mística de acceso a la supraconciencia a través de la excitación sexual; y una práctica de ejercicios para desbloquear, circular y transformar la energía sexual.

Conexión
Sanación
Maduración
Trascendencia
miguelangelpichardoreyes
19 de mar. de 2018

Ficha 2. La (des)honestidad sexual

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La represión sexual es una forma de frustrar la maduración y circulación de la energía sexual, teniendo como principal objetivo el sofocamiento de la excitación genital. Todos los dispositivos culturales que media la represión sexual se encuentran encaminados a frustrar esta excitación, pues es considerada como moralmente mala y espiritualmente perjudicial.

 

La represión sexual da lugar al ocultamiento de la excitación, ya sea retirándola de la mirada externa, u ocultándola aún de la propia mirada interna, generándose un bloqueo aún más profundo. El tema es que no se puede reprimir completamente la energía sexual, y lo que provoca la represión sexual es llevar a cabo una desviación de los objetos originales para sustituirlos por otros aceptados moralmente. Es aquí donde se lleva a cabo un disfrazamiento de la energía sexual, satisfaciendo indirecta y de forma parcial la descarga de la excitación.

 

La deshonestidad sexual es una consecuencia de la represión sexual, es un intento de salvaguardar la integridad de la excitación sexual, sin embargo, de forma paradójica, dicha salvaguarda supone un ocultamiento, trayendo consigo un sentimiento de culpa. De esta forma aprendemos a ocultar nuestra excitación sexual buscando formas compensatorias de expresarla, y una de ellas es la ansiedad sexual.

 

La práctica de la honestidad sexual, primero con uno mismo y después con tu pareja, te llevará a sanar tu herida sexual de represión, pues la honestidad sexual supone clarificar y limpiar tu energía sexual en tanto deseo y motivación. El primer acto de honestidad sexual consiste en reconocer que detrás de nuestras motivaciones sexuales existe un deseo deshonesto, el cual se expresa como ocultamiento, engaño, manipulación, chantaje, utilización, explotación o agresión.

 

La deshonestidad sexual es un síntoma difícil de identificar, ya que se encuentra enmascarado por racionalizaciones: porque soy hombre, son mis necesidades, es anti-natural, no es correcto, ella lo quería, soy indigno, el amor libre, etc. Por eso será necesario realizar un trabajo de discernimiento, clarificación, espejeo y confrontación. Esta es una labor propiamente psicoterapéutica que se tiene que realizar con amor, conciencia y apertura.

 

La deshonestidad sexual genera un daño sexoenergético profundo, no solo en nuestra persona y en los seres más allegados, sino también en nuestros linajes pasados y futuros. Por eso será necesario limpiar energéticamente nuestros linajes, para que las futuras generaciones puedan experimentar su sexualidad de la forma más honesta posible.

 

· ¿Cómo ejerzo la deshonestidad conmigo mismo, con mi pareja o con otras personas?

· ¿Cómo racionalizo, justifico o legitimo mi deshonestidad sexual?

· ¿Cómo me he dañado, dañado a mi pareja o a otras personas con mi deshonestidad sexual?

· ¿Mi deshonestidad sexual encubre una forma de adicción sexual? ¿Cuál y como es?

Entradas más recientes
  • miguelangelpichardoreyes
    28 de mar. de 2018

    Podemos plantear el principio ético de la Sexoenergética como la capacidad responsiva del ser humano para hacerse cargo de su propia excitación sexual. La ética Sexoenergética es una ética de la vida que emerge de una experiencia positiva de la materialidad sentiente del cuerpo. Para la ética Sexoenergética la excitación sexual es un principio positivo de todo lo viviente, desde la células hasta los organismos más complejos. La excitación es una cualidad de lo viviente y da cuenta de la vitalidad de cualquier organismo. La falta de excitación supone la muerte. La inconciencia de nuestra moral sexual ha consistido en descartar la excitación sexual por considerarla pecaminosa, animal e instintiva, esto ha supuesto una alteración biológica del psiquismo humano, alterando su naturaleza sexual, pervirtiendo la excitación sexual hasta convertirla en ansiedad sexual. La Sexoenergética apela a un sujeto material, sentiente y sexuado, con la capacidad responsiva de hacerse cargo de su excitación sexual. Esta capacidad responsiva se sintetiza en: 1. Experimentar en el organismo la potencia de la excitación sexual para sí mismo. 2. Desarrollar su potencial de excitación sexual a través del juego sexual. 3. Madurar el potencial de excitación sexual a través de la autorregulación. 4. Desarrollar las capacidades psicosexuales de separación, individuación, identidad y autonomía sexual. 5. Conocer, cultivar y manejar su excitación sexual. 6. Aprender a conectar, vincular, sostener y profundizar una relación de pareja. Dos de los graves problemas de nuestra cultura y moral sexual son no reconocer la excitación sexual como parte de nuestra naturaleza, y por lo tanto, la impotencia-incapacidad de hacerse cargo de su excitación sexual. Esta “impotencia” ética sobre la excitación genera un sujeto energéticamente debilitado en su volición sexoenergética, lo que genera la ansiedad sexual y el desorden sexual con respeto a su excitación sexual-genital. · ¿Soy capaz de experimentar corporalmente de forma afirmativa, honesta e íntegra mi excitación sexual? · ¿Ejerzo el papel de proveer excitación y placer sexual en mis relaciones? · ¿Delego a mi pareja la capacidad de excitarme y satisfacerme sexualmente? · ¿Cómo he experimentado los juegos sexuales en mi infancia, adolescencia y edad adulta? · ¿Cómo he vivido la represión sexual y la compulsión sexual en mi vida? · ¿Qué tanto he establecido relaciones de dependencia en mis relaciones de pareja? · ¿Tengo dificultades para conectarme (sintonizar) energéticamente con mi pareja? · ¿He tenido problemas para establecer un vínculo de confianza, entrega e intimidad con una pareja? · ¿He tenido limitaciones en mi capacidad de sostener una relación de pareja o profundizar en ella sin buscar a otras personas o poner constantemente en duda la relación?
  • miguelangelpichardoreyes
    19 de mar. de 2018

    Dicen los sabios toltecas que cuando nacemos traemos con nosotros un campo energético similar a un huevo, el cual es blanco, luminoso e íntegro. Con forme vamos experimentando agresiones, abusos, represiones, transgresiones, abandono, traición, etc. este huevo energético (también llamado huevo áurico) se va deteriorando, va perdiendo luminosidad, se va haciendo opaco, denso y se va deformando. La integridad sexual se refiere a la integridad de nuestro huevo aúrico o campo sexoenergético, el cual desde que nacemos inicia un proceso de deterioro y deformación, debilitando nuestro campo, y con ello, nuestra energía vital. Nuestro huevo aúrico se va deformando principalmente por las intromisiones sexuales de los adultos, quienes proyectando sus propias heridas, traumas y represiones sexuales, van adulterando nuestra energía sexual, y con ello todas las funciones sexoenergéticas. Wilhelm Reich denominaba “plaga emocional” a estas formas de contagio de la moral sexual que tienden a debilitar nuestro campo energético, sintetizando nuestra vida sexual como una “miseria sexual”. El trabajo Sexoenergético consiste en recuperar nuestra integridad sexual, para esto tendremos que llevar a cabo una serie de prácticas y ejercicios a través de rutinas y hábitos que nos permitan reparar nuestro Campo de Energía Sexual. Son dos las tareas a realizar con respecto a la recuperación de nuestra integridad sexual: 1) repararla a través de la práctica ética y energética del cultivo de la energía sexual, y 2) cuidar nuestra integridad sexual de todas aquellas fuentes contaminantes, lo cual supone un trabajo de auto-observación, auto-conocimiento y constante discernimiento. Recuperar la integridad de nuestro campo sexoenergético tiene dos objetivos, uno ético y otro de salud. El objetivo ético consiste en hacernos cargo de nuestra excitación sexual, autorregulándola, cultivándola y madurándola, y el objetivo de salud ser refiere a recuperar la integridad de nuestra energía sexual para mantener nuestro equilibrio energético, el balance emocional, el tono muscular, prevenir y sanar enfermedades, y prolongar la vida. Preguntas sobre ética de la integridad sexual: · ¿Qué tanto me hago cargo de mi excitación sexual; la delego, me dejo llevar, no la experimento, la niego? · ¿Qué tanto cuido mi energía sexual de relaciones o vínculos tóxicos, abusivos, manipuladores, parasitarios? · ¿Qué tanto yo ejerzo una influencia tóxica, abusiva, manipuladora y parasitaria con los demás? Preguntas sobre la salud de la integridad sexual: · ¿Genero espacios, tiempos y oportunidades para llevar a cabo una práctica de cultivo de mi energía sexual, individual o en pareja? · ¿Qué tanto conozco mis recursos naturales para sanar, así como la anatomía energética de mi cuerpo? · ¿Soy consciente de mi alimentación, respiración, movimiento y nivel energético?
  • miguelangelpichardoreyes
    28 de mar. de 2018

    El principal problema de nuestra sexualidad la podemos definir como ansiedad sexual. La ansiedad sexual es un desequilibrio energético del organismo debido a que nuestro organismo se enfrenta a un campo energético más grande y fuerte, frente al cual no se encuentra aún maduro para asimilar. Producto de este enfrentamiento se realiza un excedente de energía sexual no procesada, la cual queda atrapada en nuestro organismo, bloqueando el libre flujo de energía, y formando un núcleo sexual ansioso. La ansiedad sexual puede estar detrás de muchas de nuestras decisiones sexuales: elección de pareja, el acto sexual, etc., motivando de forma inconsciente nuestras conductas, pensamientos y relaciones. La ansiedad sexual es el cáncer de la sexualidad, ya que nos lleva a aislarnos en nuestra propia compulsión sexual, en un ciclo de adicción donde nos revolcamos en una soledad y vacío existencial. La ansiedad sexual se presenta en hombre y mujeres, y puede tener sus inicios desde los 3 o 4 años de edad, normalmente se asocia con estilos de apego pobre entre padres e hijos, una moral sexual basada en el castigo, el desprecio y la culpa, así como experiencias de abuso sexual. De tal forma que nuestra ansiedad sexual data desde nuestra mas tierna infancia. La ansiedad sexual puede expresarse de diferentes formas: bajo deseo sexual, compulsión sexual, obsesión sexual, fobia sexual, desinterés sexual, represión sexual, inhibición sexual, hipersensibilidad sexual, abstinencia sexual, etc. En una sociedad fundamentalmente sexofóbica este tipo de estados sexuales son normales y comunes, y resulta familiar pensar que la sexualidad se vive desde la ansiedad sexual, pues a esta también se le denomina de forma romántica como pasión sexual, deseo sexual, excitación sexual, entre otras palabras donde se confunde ansiedad sexual con excitación sexual. Lo cierto es que debido a la ansiedad sexual infantil nuestra excitación sexual se encuentra contaminada, por eso vamos a experimentar una excitación sexual ansiosa, esto es, una excitación sexual con miedo y culpa, la cual extrañamente nos lleva a la impulsividad, la compulsión y la adicción. El efecto a largo plazo de la ansiedad sexual es la enfermedad, debido a que la perturbación de la energía sexual lleva a cabo un estrés sistémico en todo el organismo, desarrollando enfermedades coronarias, diabetes, cáncer y otras enfermedades crónico-degenerativas. Una de las metas de la Sexoenergética es limpiar nuestra energía sexual de la ansiedad sexual, para esto será necesario atravesar la vía sexual purgativa, llevando a acabo una recapitulación de nuestra energía sexual a través de los Estados Orgásmicos de Conciencia induciendo el Trance Sexoenergético con la práctica del Yoga Sexual. · ¿Cómo experimento mi ansiedad sexual? · ¿Qué síntomas físicos, energéticos, mentales, emocionales y comportamentales identifico de mi ansiedad sexual? · ¿Qué me dispara mi ansiedad sexual: personas, circunstancias, recuerdos, etc.? · ¿Cuándo empecé a experimentar ansiedad sexual? ¿Qué ocurrió?