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El desbloqueo sexoenergético

February 17, 2014

Por Miguel Angel Pichardo Reyes

 

Psicoterapia corporal: un breve recorrido personal

 

Mi primer contacto con el análisis bioenergético de A. Lowen fue en 1994, año paradigmático y crucial en cuanto a mi briografia. Desde aquel insigne año quedó en mí la inquietud de formarme como psicoterapeuta corporal. Ya han pasado más de quince años desde aquella experiencia de análisis bioenergético, y mi formación también ha tenido variantes, desde las terapias neoreichianas, pasando por el psicoanálisis freudo-lacaniano, la psicología social de la liberación, hasta mi retorno al análisis reichiano con la vegetoterapia caracteroanalítica.

 

Mi consulta privada en Guadalajara se ha especializado en la psicoterapia corporal reichiana y la psicotraumatología, atendiendo a personas víctimas y sobrevivientes del maltrato infantil, el abuso sexual y la violación, el bulling, el secuestro, la tortura, y la violencia intrafamiliar. Aunque una gran parte de mi consulta se encuentra conformada por pacientes que presentan otro tipo de problemáticas clínicas y psicosociales no asociadas a la violencia. En cualquiera de los dos grupos de pacientes, las experiencias infantiles han marcado su posición existencial frente a la vida.

 

Normalmente, tanto psicólogos como personas comunes, me plantean su interés sobre la psicoterapia corporal reichiana. Esto me mete en una dificultad, pues conociendo la bastedad de esta corriente psicoterapéutica, es difícil verbalizar una síntesis de mi labor clínica. A lo sumo alcanzo a balbucear la estereotipada explicación de que es una psicoterapia donde se articula el trabajo verbal con el trabajo del cuerpo a través de la voz, las posturas y el movimiento. No soy partidario de hacer alarde de la eficacia de esta psicoterapia, pues considero que a lo largo de estos quince años de búsqueda me he hecho más prudente, entendiendo que el análisis reichiano es sólo otra corriente clínica y psicoterapéutica, diferente a otras corrientes y escuelas, con su particularidad centrada en el cuerpo, la energía así como su visión crítica y psicosocial.

 

Para quienes no han experimentado este tipo de psicoterapia me he avocado a sistematizar lo que yo he aprendido y desarrollado, con la intención de compartir este conocimiento que no quiere ser individual, sino colectivo. Esto es un gran reto, pues se le ha criticado a los y las psicoterapeutas corporales de ser sumamente técnicos, intuitivos y vivenciales, dejando a un lado la teoría y la clínica, haciendo más que escribiendo. A veces me atrevería a decir que en este campo existe un temor al análisis y a la crítica, pues todo tiende a quedar en la experiencia de un taller vivencial o en el buen sabor de boca de un encuentro psicocorporal. Yo quisiera dar un paso más y sistematizar, analizar, profundizar en la clínica, articular la teoría con la técnica, explicar porque sirve o no sirve cierta técnica, en que consiste su eficacia. Mucho de esta perspectiva me la ha proporcionado mi propia formación como psicólogo social, y también mi breve recorrido por el psicoanálisis freudo-lacaniano, así que no es de extrañar la integración de categorías filosóficas, políticas y psicosociales, junto con las propiamente psicológicas.

 

Si pudiera sintetizar técnicamente el proceso de la psicoterapia corporal reichiana, por lo menos la que ejerzo, podría ponerla en términos de un continuum: desbloqueo-descarga-liberación-elaboración. Se trata de una especie de círculo o ciclo técnico que se pone en marcha durante el análisis reichiano, primero desbloqueando la coraza caracterológica, segundo, rehabilitando la capacidad de descarga bioenergética del organismo, tercero, liberando y expresando las cargas de afecto vinculadas a representaciones psíquicas de los conflictos inconscientes, y cuarto, elaborando, analizando, interpretando y simbolizando ese material dentro de un marco analítico y transferencial.

 

Como se podrá observar, la psicoterapia corporal reichiana o análisis reichiano no es solo una técnica corporal, es propiamente una psicoterapia, una clínica, una teoría y una práctica psicosocial que tiene como centro la liberación de la energía del organismo vivo. El análisis reichiano es heredero del psicoanálisis freudiano, expresado particularmente en el análisis del carácter, pero también es heredero de la biología, la física, la bioquímica, las neurociencias, expresado en la vegetoterapia. La síntesis de esto es la vegetoterapia caracteroanalítica, o también conocida como orgonterapia. He preferido utilizar psicoterapia corporal reichiana, análisis reichiano y paradigma reichiano para referirme a esta corriente, que me resisto a ubicarla dentro de las psicoterapias humanistas y de las transpersonales, y quizás habría que ubicarlas parcialmente como una sub rama sui generis del psicoanálisis, aunque esto no sea del todo correcto. Algunos han preferido colocarlo en el campo de las nuevas terapias alternativas, y aunque es en este campo donde se ha dado a conocer más la psicoterapia corporal, tengo mis reservas para ubicarla en este campo.

 

Quizás la psicoterapia corporal reichiana no ha tenido el lugar que se merece, pues considero que por sí misma representa una corriente psicoterapéutica. No dudo que en un futuro no muy lejano, junto con el avance de las neurociencias, la psicoterapia corporal reichiana se posicione como una fuerza independiente y en diálogo con otras corrientes y paradigmas, como lo ha hecho hasta ahora.

 

El texto que presento a continuación es una incipiente muestra de la sistematización de un aspecto técnico del inicio de un análisis reichiano, esto es, la técnica del desbloqueo de las tres funciones biosistémicas: respiración, movimiento y sensopercepción. El contenido puede resultar técnico, un tanto distinto a lo que muchos psicoterapeutas corporales neoreichianos nos tienen acostumbrados, sin embargo espero que el texto pueda suscitar cierto interés para su análisis y discusión tanto en el campo clínico como en el de la filosofía, la política, las humanidades y las artes.

 

Hacia una psicoterapia corporal hedonista

 

Antes de entrar de lleno al tema que nos ocupa, cabe ahondar un poco en el contexto clínico y psicosocial donde se inscribe esta propuesta. Al cabo de más de quince años de trabajar en el campo de las psicoterapias corporales, la psicología social, la psicotraumatología y la atención a víctimas, me he percatado del sufrimiento y la miseria humana, producto de una serie de sistemas que limitan la vida, reduciendo la capacidad de experimentar sentido y placer. No me refiero a la felicidad subjetiva, sino al placer vital que habita en el cuerpo, en nuestro organismo. Mucho del trabajo con poblaciones traumatizadas supone la liberación de una cantidad de sufrimiento y dolor almacenado y enquistado en el cuerpo bioenergético. Por eso se ha creído que trabajar con el dolor emocional supone un trabajo arduo, cansado y también, doloroso. Esta es una de los mitos que deseo desmitificar. De hecho, el planteamiento de la psicoterapia corporal reichiana y bioenergética tiene una orientación hacia rehabilitar la capacidad de experimentar placer, de liberar esa energía ligada y orientarla hacia actos creativos y revolucionarios. De tal forma que la psicoterapia con personas traumatizadas pasa de ser un trabajo arduo y pesado, a ser una actividad lúdica, donde el movimiento, la risa y la empatía no demeritan la seriedad clínica.

 

De esta forma proponemos el genitivo hedonista, pues quiere acentuar la experiencia del placer como un acto existencial sobre el organismo, un movimiento de liberación que rompe con las limitaciones represivas de la sociedad, una ética del cuerpo erótico y sexual, una política de la igualdad radical, una estética del cuerpo emancipado. Por eso el hedonismo busca primeramente emancipar el cuerpo, esto es, liberar esa energía enquistada que configura el núcleo traumático de nuestras neurosis, psicosis, fronterizos y perversiones. Se trata de una psicoterapia corporal liberadora, crítica, radical y emancipadora, pues no sólo critica el sistema productor de sufrimiento, sino busca emancipar en el propio cuerpo esas estructuras ideológicas que atraviesan el organismo bioenergético.

 

En este sentido, la psicoterapia corporal hedonista no es algo nuevo, esta visión se encuentra en el propio Paradigma Reichiano, a lo largo de la obra, en la clínica, la terapéutica y la política de Wilhelm Reich. El genitivo hedonista quiere resaltar esta perspectiva clínica y ético-política que lo distinguiría de otras corrientes terapéuticas. Me atrevería a afirmar que el hedonismo reichiano se contrapone a las visiones represivas de otras corrientes psicoanalíticas, así como a los paradigmas funcionales, intimistas y domesticadores de ciertas terapias humanistas y transpersonales. El hedonismo reichiano se encuentra más cerca del existencialismo de Sartre, el freudomarxismo de la Escuela de Frankfurt, la antipsiquiatría, el estructuralismo, el psicoanálisis feminista, el posmarxismo y la psicología crítica y de la liberación.

 

Rescatar y promover un movimiento en México, y en particular en Guadalajara, que se oriente hacia la emancipación somática, la psicoterapia corporal hedonista, el paradigma reichiano, es una labor que en la actualidad estamos llevando a cabo, creando espacios de análisis y estudio, pero también de formación y experiencia clínica y terapéutica. Esperamos que esta semilla de sus debidos frutos en un futuro no muy lejano, contando con una escuela seria de formación en análisis reichiano.

 

El trauma energético de la emancipación

 

La Emancipación Somática no es una metáfora, y aunque se articule en la palabra, se encuentra más acá de ella, digamos que en su propio fundamento material; en el núcleo energético del cuerpo. De esta forma, emancipación no es otra cosa que el acto radical de liberar la energía ligada que supone la parálisis y el status quo. La emancipación es una ruptura, un quiebre, digámoslo así, un trauma energético. Aquí, no hablamos solo de la emancipación del cuerpo, sino de la emancipación social, política, ideológica, sexual, económica, moral, pero sobre todo, sintéticamente, hablamos de la emancipación de la vida. Trauma que rompe con las cadenas, defensas o corazas que contienen y oprimen esa energía vital, que no es sino energía sexual, reproductiva, creativa. Trauma energético y revolución social son dos dimensiones de un mismo acto de emancipación.

 

La aproximación bioenergética de Wilhelm Reich al cuerpo no se asimila a la cosmovisión bioenergética de las terapias alternativas, pues ahí donde estas buscan “armonizar” la energía, Reich busca “liberarla”. Esto supone una gran diferencia, pues la armonización no supone una crítica a las fuerzas que oprimen o luchan en el campo social, más bien, mantienen el status quo de la estructura social que posibilita dichos bloqueo bioenergéticos. El desbloqueo bioenergético reichiano apunta a una crítica ideológica de los reguladores económicos de la energía, esto es, no sólo busca liberar dicha energía, sino emanciparse de las estructuras organizadoras de dicha energía. Esta visión crítica nos lleva a desplazar los sistemas energéticos, desde el organismo viviente, pasando por la intersubjetividad organísmica, hasta el amplio organismo social. De aquí que toda psicología clínica sea una psicología social, y que todo desbloqueo bioenergético del organismo apunte hacia una emancipación bioenergética de las estructuras sociales.

 

Dentro del análisis reichiano de la bioenergética se encuentra la formación del inconsciente a partir de la represión social, orquestada a través del subsistema social familiar, de la diada parental y en el marco de la interacción bioenergética en los vínculos de apego, de esta forma, será la moral familiar el vehículo ideológico de la dominación. La exposición del organismo subjetivado y vulnerable a estas fuerzas energéticas lo lleva al campo de la domesticación, proceso de sujeción y subjetivación, apuntalamiento en la constitución del aparato psíquico, significante que entreteje la trama bioenergética del organismo existencial. La organización social ideológicamente determinada es una máquina deseante productora de subjetividad, y esta producción inocula sus mecanismo de dominación en el aparato psíquico, fundamentalmente en la instancia superyóica, configurando con esto un conflicto intrapsíquico, basamento neurótico de la represión, la frustración, el miedo y la obediencia.

 

Arqueología del cuerpo energético

 

La técnica del desbloqueo biosistémico dentro del análisis reichiano busca la Emancipación Somática, tanto en el plano de la liberación de la energía estasiada, inhibida y acorazada en el organismo, como la crítica del sistema social productor de dicha opresión y represión. Continuando con este análisis, podemos realizar una arqueología de las corazas caracteromusculares a partir del desarrollo de las tres capas embrionarias: endodermo, mesodermo, ectodermo. El organismo vivo tiene una constitución gelatinosa susceptible de ser modificada. La formación y modificación del organismo tiene dos orígenes, los cuales suponen dos fuerzas: la filogenética y la ontogenética. La fuerza energética filogenética se encuentra programada en los códigos genéticos de la pareja procreadora. Se trata de un programa de desarrollo que lleva a cabo una transacción con las fuerzas históricas y vitales del ecosistema, complejo que caracteriza a la carga energética de la ontogenética. Esta transacción de los códigos genéticos con los códigos del ecosistema es el escenario de la formación y modificación de las capas embrionarias, desde la gestación hasta la vida extrauterina del organismo existencial.

 

Cada capa embrionaria desarrolla un sistema, o mejor aún, un biosistema íntimamente vinculado al ecosistema, así tenemos a la respiración endodérmica, la locomoción mesodérmica y la sensopercepción ectodérmica, como formaciones biosistémicas alteradas por los códigos morales de dominación, represión, control y obediencia. Dichas alteraciones biosistémicas en cada una de las capas son respuestas de sobreviviencia y adaptación frente a las amenazas del ecosistema. La angustia tendrá un papel fundamental en la organización somática y en la estructuración del psiquismo.

 

La frecuencia de estas amenazas, representadas por las figuras parentales, a lo largo del tiempo, supondrá la organización de un patrón de respuesta bioenergética que se expresa en la energía ligada y estasiada en algún biosistema, encontrando patrones de alteración somática de sobreviviencia que instalan un bloqueo biosistémico en la respiración, el movimiento y la sensación. Encriptamiento corporal de los códigos de dominación moral. Estos patrones de alteración somática, los bloqueos bioenergéticos y encriptamientos somáticos, quedan como huellas indelebles en el organismo psíquico en aquello que llamamos registro corporal o memoria corporal. El acceso, liberación y decodificación de este registro corporal es una de las formas de acceso al insconsciente corporal, y por lo tanto, un objetivo dentro del análisis reichiano. El acceso al insconsciente corporal será una vía del éxtasis bioenergético, la liberación de los códigos y patrones de la memoria corporal, emancipación somática de una revuelta íntima con potenciales revolucionarios. Arquitectónica de una subjetividad organísmica revolucionaria.

 

El desbloqueo biosistémico que pretende liberar al organismo de esos patrones y códigos encriptados en las capas dérmicas, se lleva a cabo a través de una sistemática neuromuscular específica. El desbloqueo del biosistema endodérmico de la respiración, del mesodérmico del movimiento y del ectodérmico de la sensopercepción se enmarcan en el análisis del diván reichiano, utilizando el método analítico de la asociación libre, el análisis de las defensas caracterológicas, la interpretación y la transferencia.

 

Acostado sobre el diván reichiano, la sistemática neuromuscular del desbloqueo biosistémico da inicio de forma incipiente a partir del contacto con las corrientes neurovegetativas que se expresan a través de la interocepción de la respiración, de la frecuencia cardiaca, la temperatura, los movimientos peristálticos abdominales, la tensiones musculares, el peso del cuerpo, entre otras sutilezas propioceptivas.

 

El orden de la sistemática neuromuscular es dialéctica, se inicia por la función endodérmica de la respiración, continúa con la función mesodérmica del movimiento y finaliza con la función ectodérmica de la sensopercepción. Y digo que es dialéctica pues la esquematización que realizo es solamente didáctica, suponiendo que la intervención con y sobre el cuerpo es sistémica, ya que la actuación sobre un biosistema implica a los otros en mayor o menor medida.

 

Sin embargo, tanto el orden, la intensidad o la técnica, así como el momento de aplicación de la sistemática neuromuscular, va a depender del diagnóstico clínico, de la cartografía del carácter, así como de la escucha clínica del organismo parlante. Las variaciones dependerán fundamentalmente de la estructura clínica, de la estructura caracterológica, la constitución psicomorfológica, los patrones de alteración somática, los rasgos de personalidad, la conflictiva expresada en la demanda, así como en las defensas caracteromusculares. La sistemática neuromuscular del desbloqueo biosistémico no es aleatorio, sino determinado por el diagnóstico y el plan de tratamiento derivado de éste: setting, timer, focus, prioridades clínicas, etc.

 

Acto y contacto en el desbloqueo biosistémico

 

Las principales variantes de la sistemática neuromuscular del desbloqueo biosistémico son aquellas que se realizan con contacto y sin contacto. Las primeras son realizadas por el analista reichiano a través de un contacto físico, llamados touching, ya sea con mediación de objetos o con contacto directo de las manos sobre el cuerpo del paciente. La segunda modalidad, sin contacto, se realiza a través de una serie de ejercicios y posturas llamados actings, y estos se llevan a cabo durante el dispositivo analítico en diferentes posturas; de pie, acostado, sentado, caminando, danzando, y que se enfocan específicamente en alguna función biosistémica o en las tres al mismo tiempo de forma integral.

 

La sistemática neuromuscular con touching o con actings para el desbloqueo biosistémico de la respiración, integran: variantes del masaje respiratorio, la acupresión sobre el abdomen, el diafragma, el pecho y el cuello, la respiración con expiración sonora, la respiración pectoral, diafragmática y abdominal, la reproducción de tos, nauseas, sofocación y risas, la posición del arco bioenergético, la utilización del banquillo bioenergético, ejercicios de hiperventilación y de hipoventilación.

 

Dentro de la sistemática neuromuscular con touching y actings para el desbloqueo biosistémico del movimiento, están: el movimiento consciente, ejercicios de bioenergética de pie y acostados, golpeteo rítmico sobre colchón, movimientos regresivos perinatales, vibraciones inducidas, movimiento corporal en grupo, juegos de contacto corporal, contacto corporal a través del movimiento, masaje con sacudidas moderadas, movimiento rápido de manos y brazos.

 

Y en lo que respecta a la sistemática neuromuscular con touching y actings para el desbloqueo biosistémico de la sensopercepción, tenemos los siguientes: masaje bioenergético de Eva Reich, la técnica y variaciones del Focusing, el empleo de la música y su resonancia sensoperceptiva, expresiones de ira, miedo, tristeza y alegría, movimientos faciales, movimientos oculares, vibraciones inducidas en la zona pélvica, resolución somática del trauma de Peter Levine, masaje profundo en tejido conjuntivo.

 

El empleo de la sistemática neuromuscular para el desbloqueo biosistémico con actings o con touching dependerá de varios factores. He observado pacientes muy receptivos al touching, logrando desbloquear funciones biosistémicas con descarga bioenergética y liberación emocional, sin embargo, también he observado a pacientes de estructura límite con caracteropatía esquizoide y vulnerabilidad constitutiva donde el touching y los actings son sumamente amenazadores y llevan acabo una rigidización del bloqueo, llegando al límite de la angustia. De esta forma la intervención técnica va a depender de los criterios clínicos previamente identificados, pues la aplicación incorrecta, o a veces la imposición de los touching y los actings pueden reeditar traumas arqueológicos iatrogénicos. En este sentido la sistemática neuromuscular tendrá que ser administrada de forma consecutiva y progresiva, mientras que se van interpretando las defensas y las resistencia en la relación transferencial, lo cual en ciertas estructuras clínicas y caraterológicas puede llevar un tiempo considerable.

 

Como podemos observar, durante el dispositivo clínico del análisis reichiano, el bloqueo energético de la rigidez caracteromuscular se expresa como una defensa, y esta como una resistencia en la reedición vincular de la relación transferencial con el analista. De la interpretación adecuada de estas resistencias transferenciales dependerá el curso del tratamiento, así como la dirección de la cura. Cabe mencionar que los mecanismos de defensa en las estructuras varía, así como la sintomatología y su basamento caracterológico. Por ejemplo, un paciente con estructura clínica neurótica, sintomatología de neurosis obsesiva y carácter rígido, puede presentar resistencias hacia el touching neuromuscular, así como a los actings, expresando desagrado, forzando y alargando el tiempo del discurso, desconcentrándose y disociándose, o insensibilizándose frente a la sistemática neuromuscular. Estas son actitudes evitativas que pone en el escenario las defensas caracteromusculares contra las amenazas externas e internas, en particular sentimientos y representaciones conflictivas de su desarrollo ontogenético, especialmente aquellas de contenido prohibitivo, tales como escenas sexuales. Lo contrario es susceptible de suceder, esto es, pacientes con estructura clínica neurótica, con síntomas de impulsividad, con un carácter histérico de rasgos orales, donde la búsqueda del touching y de actings producirá fuertes reacciones vegetativas, incluyendo llanto, ira, tristeza y miedo.

 

Esto último nos plantea otro tipo de problemas, ya no tanto de la técnica, pues observamos una aceptación inmediata, sino las series de defensas que se expresan en la transferencia y en el ocultamiento del núcleo bioenergético a través del histrionismo, la falsa emocionalidad, la exageración afectiva y el exceso de descarga, las cuales son susceptibles de ser interpretadas durante el análisis reichiano como defensas y resistencias caracterológicas.

 

El análisis reichiano no esta carente de proceso, sino que este proceso no es lineal y causal, se trata sobre todo de un proceso dialéctico, circular y laberíntico. Esto es así pues durante la sistemática neuromuscular del desbloqueo biosistémico emergen de los registros corporales insconscientes material susceptible de ser descargado, liberado y elaborado durante el dispositivo analítico.

 

Arquitectónica del cuerpo subjetivado

 

La sistemática neuromuscular del desbloqueo biosistémico forma parte de la arqueología del cuerpo, pues ésta nos lleva a realizar una excavación sobre las distintas capas y estratos de la memoria corporal, localizando segmentos y grupos musculares que configuran la coraza caracteromuscular. La arqueología del cuerpo, en su vertiente técnica se desarrolla a través de la sistemática neuromuscular, y en su vertiente clínica la arqueología se lleva a cabo a través de una hermenéutica del cuerpo, no sólo en lo referente a la coraza caracteromuscular, sino en el desciframiento y decodificación de los movimientos y sensaciones corporales que se presentan durante el análisis reichiano.

 

La arqueología del cuerpo estaría conformada por estas dos dimensiones: la técnica neuromuscular y la clínica hermenéutica. Dos dimensiones inseparables dentro del dispositivo analítico reichiano. Aquí cabe mencionar que el analista reichiano no es un técnico del cuerpo, un masajista o un experto desbloqueador bioenergético, es sobre todo un clínico que utiliza una sistemática neuromuscular para propiciar la emergencia del material inconsciente del cuerpo, susceptible de ser analizado e interpretado dentro de un marco teórico que denominamos Paradigma Reichiano.

 

El análisis de este material inconsciente tiene una naturaleza particular, pues este material no solo es simbólico, en el sentido de un lenguaje hablado, sino también en la decodificación lingüística del cuerpo, pero también en los contenidos borrosos presimbólicos de la sensación o de las reacciones vibratorias autónomas del organismo. En este sentido la interpretación no solo supone la escanción, el silencio o la puntuación del discurso, sino los actings y los touchings modificadores de las defensas caracteromusculares. La interpretación del material inconsciente en el dispositivo analítico reichiano apunta al éxtasis bioenergético que se manifiesta en las corrientes neurovegetativas libres.

 

La arqueología del cuerpo se pregunta sobre la génesis y el proceso de formación de las corazas caracteromusculares desde su desarrollo ontogenético. Es en el espacio simbólico de subjetivación del organismo humano donde se van incrustando los códigos de poder perlocucionario del discurso familiar, estableciendo una serie de bloqueos bioenergéticos que van formando patrones de alteración somática que llegaran a configurar estructuras caracteriales únicas. Comprender estos procesos formativos durante las diferentes etapas del desarrollo ontogenético es la labor de una arquitectónica del cuerpo subjetivado.

 

La arquitectónica del cuerpo subjetivado no es otra cosa que la reconstrucción del proceso ontogenético de subjetivación que opera la represión social a través de los vínculos materno y paterno filiales, fijando y conformando la organización del aparato psíquico y somático. Este proceso de reconstrucción se realiza a partir de la emergencia de sensaciones, emociones e imágenes durante el proceso de desbloqueo biosistémico y segmentario, donde cada sensación o conjunto de sensaciones son decantadas en múltiples segmentos, asociando situaciones de amenaza o angustia. Este material reprimido y olvidado se reconstruye como un rompecabezas, logrando tomar el inicio de una rama que nos lleva a múltiples ramificaciones de asociaciones biográficas. De hecho esta es la imagen que se me ocurre para entender la organización de este material emergente: un árbol, con un tronco inconsciente, con múltiple ramificaciones inconscientes y subconsciente, y subramificaciones que llegan a la conciencia. Es esta arquitectónica del cuerpo subjetivado la que nos permite contactar con la impronta primitiva, base sobre la cual se estructurará el psiquismo y el somatismo.

 

La arqueología del cuerpo nos permite reconstruir este mapa energético y poder actuar sobre el en diferentes momentos del análisis reichiano. Podemos asociar el biosistema funcional bloqueado, así como los segmentos musculares involucrados, con la emergencia de sensaciones, emociones e imágenes, realizando una reconstrucción comprensiva que posibilite al sujeto desconstruir su propia subjetividad. El sujeto se enfrenta a la emergencia de este material, el cual también es interpretado por el analista, y no solo eso, también es modificado a partir del desbloqueo bioenergético. El remante de esta labor permite al sujeto realizar una labor cortical de elaboración y perelaboración, no sólo buscando comprender su pasado y presente, sino modificar esos patrones, liberarse de ellos, desintegrando las defensas caracteromusculares que lo oprimen. El trabajo arqueológico es intersubjetivo, pues el material emergente es interpretado y devuelto, apelando a la capacidad de agencia del paciente con respecto a la verdad de su material reprimido. La asunción de esta verdad conviene a la ética del análisis reichiano, pues supone incorporar este material dentro del horizonte existencial del sujeto, pues dicha incorporación puede ser creativa y lúdica, resignificando bioenergéticamente lo rememorado y actualizado.

 

El analista reichiano es un arqueólogo del cuerpo bioenergético, organismo subjetivado donde emergen las huellas que dan testimonio de las intervenciones de lo real y lo simbólico. El analista descodifica esas huellas, interpretándolas, desbloqueándolas y descargándolas bioenergéticamente, para después proceder a resignificarlas y reintegrarlas al campo caracterial. Fechar estos hallazgos ayuda al paciente a realizar deslindes, desmitologizar, esclarecer, asumir. Pues la arqueología del cuerpo es una labor que busca desmitificar nuestra novela infantil.

 

Secuencia del desbloqueo biosistémico

 

La lógica y el proceso del desbloqueo biosistémico durante el dispositivo analítico reichiano lo expondremos de forma paradigmática, sólo como una guía de realización, teniendo en cuenta que dicho proceso depende del diagnóstico caracterial previo.

 

La lógica del desbloqueo supone reconocer el proceso de acorazamiento en lo que hemos denominado la arquitectónica del cuerpo subjetivado. Dicha arquitectura lo es también de la coraza caracterial. El primer bloqueo, y quizás el más importante, es el bloqueo de la respiración frente a la amenaza percibida y reeditada en la estructura del aparato psíquico. Este bloqueo es fundamental, porque de este dependerán los otros dos bloqueos. De esta forma, al bloquearse la respiración frente a la amenaza, también se bloqueo el movimiento, y esto lleva a bloquear la sensopercepción. El primer momento del desbloqueo se llevará a cabo con la respiración, para esto se pueden dedicar varias sesiones. Al inicio se le solicita al paciente que se recueste en el diván y respire profundamente, que suelte su cuerpo, que se relaje y que perciba o reconozca las sensaciones en su cuerpo. Este ejercicio se realiza en silencio y con las inducciones que va realizando el analista. El paciente puede tener varias respuestas, la primera puede ser la percepción de su propia tensión muscular, percibiendo dolores, pero esto mismo lo puede llevar a dudar, a sentirse amenazado o indefenso, levantando más defensas y rigidizando su musculatura. Durante esta sesión es fundamental que el paciente tome conciencia de sus tensiones musculares y ayudarlo a descargarlas bioenergéticamente.

 

En cuanto el paciente respira profundo se le conmina a expirar a través de un sonido, normalmente un quejido o una vocal. Este ejercicio puede poner de manifiesto sus inhibiciones, el temor al ridículo, la vergüenza, la timidez, la dificultad de darse a escuchar, o la impotencia para poder reclamar. En ese momento el paciente puede contactar con su ansiedad. Unos de los primeros desbloqueo se puede realizar pidiendo al paciente que respire torácicamente, después se le pide que respire diafragmáticamente, y finalmente que respire abdominalmente. Se le solicita al paciente que durante cada una de estas respiraciones contacte con sensaciones y emociones, y si es posible, con recuerdos o imágenes.

 

En un segundo momento se puede realizar un masaje respiratorio, presionando el pecho, el diafragma y el abdomen del paciente. Normalmente este contacto puede ser subjetivamente doloroso, aunque la presión real sea leve y superficial. Este es un buen momento para inducir una respuesta emocional en el paciente, a quién se le pide que exprese su enojo, tristeza, ansiedad y dolor, no sólo a través de la respiración y el sonido, sino a través de la contracción y relajamiento de todo su cuerpo. Los pacientes pueden entrar en un estado alterado de conciencia y contactar con recuerdos arcaicos, aunque no necesariamente. En muchos paciente este proceso puede resultarles muy amenazante y a otros completamente inocuo, pues el bloqueo de la coraza se encuentra arraigado en biosistemas más profundos. Después de este ejercicios se facilita la relajación y la toma de conciencia sobre las sensaciones del cuerpo, dando paso a un proceso de análisis del material.

 

Este proceso de desbloqueo biosistémico de la respiración puede durar varias sesiones, después de las cuales se pasa al desbloqueo biosistémico del movimiento. Dependiendo de la estructura del paciente, este desbloqueo se puede realizar a través de ejercicios bioenergéticos o de movimientos conscientes del cuerpo. Yo he preferido los ejercicios de bioenergética, pues estos preparan al paciente para realizar la técnica del trance bioenergético en una etapa posterior. El desbloqueo del movimiento puede realizar en pocas sesiones, dependiendo de que tanto el paciente puede entrar en vibración, pues hay algunos pacientes que en una sola sesión llevan a cabo la vibración, y otros puede durar semanas. Cuando el paciente tarda mucho en desbloquear el movimiento, suelo llevar a cabo otro tipo de técnicas tales como el masaje profundo en la zona de la articulación temporo mandibular, la base del cráneo, la nuca, los maseteros y los omóplatos. Tanto con los ejercicios de bioenergética como del masaje profundo es posible relajar los músculos, elevar en nivel de conciencia corporal y recuperar provisionalmente la capacidad expresiva del organismo.

 

El desbloqueo de la sensopercepción y el feeling o sentimiento, deviene lógicamente de los dos primeros desbloqueos, sin los cuales la capacidad expresiva del organismo se ve limitada y empobrecida. El desbloqueo del feeling es complejo pues supone que la persona mantenga durante cierto tiempo el desbloqueo respiratorio y del movimiento, dejándose llevar por las corrientes neurovegetativas, fundamento de la capacidad de contacto y expresión emocional del organismo. El feeling es la dimensión más profunda de la coraza caracteromuscular, meta a alcanzar y rehabilitar en una primera etapa del análisis reichiano.

 

A la consulta privada llegan pacientes con una variedad de bloqueos biosistémicos de la sensopercepción, algunos son hipersensibles, otros explosivos, otros reprimidos, y hay otros que llegan con un alto nivel de anestesia emocional. Quizás un terapeuta tienda a sentirse más cómodo con un paciente hipersensible, pues las reacciones emocionales son interpretadas como una respuesta positiva al tratamiento, y quizás también el terapeuta tienda a sentirse más incómodo con un paciente con anestesia emocional, pues se enfrenta con su propia frustración ante la aparente carencia de resultados. Para un analista reichiano tanto la hipersensibilidad como la anestesia emocional son bloqueos y defensas caracteromusculares que hay que tratar de forma distinta. Para el paciente hipersensible el proceso de desbloqueo biosistémico estará orientado hacia la rehabilitación de las funciones de autorregulación vegetativa y visceral, desafectando los órganos y sistemas. En el paciente con anestesia emocional la sistemática neuromuscular se encuentra orientada hacia la rehabilitación del contacto y la expresión emocional del organismo.

 

Esta labor de rehabilitación a través del desbloqueo biosistémico de la sensopercepción, tanto en su bloqueo anestesiado como en su desbordamiento, se lleva a cabo con diferentes técnicas de touching y de actings. El masaje bioenergético de Eva Reich es una técnica que facilita el contacto neurovegetativo de forma progresiva y puede ser muy útil en pacientes desbordados o inhibidos. También el masaje profundo es otra técnica que es muy recomendable para pacientes inhibidos, obteniendo resultados positivos en el contacto y expresión de emociones sofocadas y de representaciones reprimidas. La utilización de la técnica del enfoque corporal de Gedlin o Focusing, es otra de las técnicas efectivas para el desbloqueo biosistémico, sin embargo esta técnica normalmente se articula con las dos anteriores. Un paciente en esta etapa puede experimentar la articulación de varias técnicas como el masaje bioenergético, el masaje profundo, el Focusing y el trance bioenergético. La aplicación clínica de estas técnicas han demostrado su efectividad en el cumplimiento de objetivos y metas terapéuticas para el desbloqueo biosistémico de la sensopercepción.

 

El conocimiento, manejo y aplicación clínica de estas secuencias forman parte de la capacitación técnica, teórica y clínica del analista reichiano, pues representa el inicio del proceso analítico. Manejando la técnica del desbloqueo biosistémico es posible profundizar en el desbloqueo segmentario, hasta completar el proceso desbloqueo-descarga-liberación-elaboración.

 

 

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