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¿Qué es el modelo biosistémico-vincular?

June 16, 2014

 

Por Miguel Angel Pichardo Reyes

 

Entender la forma de organización de los seres humanos como un sistema complejo de información que se autoorganiza, autoregula y autoreproduce, nos lleva a plantear a estos sistemas como sistemas biológicamente vivos y orgánicos. Los sistemas humanos son sistemas vivos. De aquí que podamos hablar de sistemas de vida o ecosistemas. La vida en tanto categoría material y sentiente, de organismos materialmente sensibles. Estos organismos se encuentran intrínsecamente vinculados en un complejo entramado de vasos comunicantes que se alimentan mutuamente, manteniendo un equilibrio que permite la subsistencia y reproducción de la vida.

 

El biosistema es ese complejo entramado de organismos vivos que se comunican y alimentan mutuamente para mantener el equilibrio que permite la producción y reproducción de la vida. Los biosistemas son holísticos y tiene diferentes niveles de implicación o subsunción. Esto es, todo biosistema va a suponer subsistemas, y estos a su ves otros subsistemas, los cuales van a estar implicados en el macrobiosistema. El cosmos es esa gran matriz de donde provienen todos los biosistemas. Nuestra galaxia y nuestro universo son biosistemas cosmológicos. El macrobiosistema más próximo es la tierra con todo un complejo biosistema en equilibrio que posibilita y reproduce la vida. Este macrobiosistema se encuentra compuesto por otros biosistemas humanos y no-humanos: animales y plantas.

 

Los grupos humanos formamos otros biosistemas sociales, y los seres humanos a su ves se encuentran conformados por el biosistema complejo del cuerpo. El cuerpo es un biosistema que se encuentra conformado por varios subsistemas que facilitan el equilibrio corporal para la adaptación, sobreviviencia y reproducción de la persona y de la especie. La célula y los biosistemas subatómicos conforman el núcleo de todos los biosistemas orgánicos. De esta forma el biosistéma subatómico se encuentra implicado en todo el macrobiosistema, configurando así una compleja red de biosistemas interrelacionados en el todo de la vida que se mueve y pulsa, como si de una danza de biosistemas se tratara.

 

El modelo biosistémico permite comprender esta serie de implicaciones subsistémicas en la estructura, funcionamiento y dinámica de la realidad biopsicosocial. Entenderemos la realidad como ese entramado de vínculos interbiosistémicos que permiten la producción, reproducción y desarrollo de la vida. En este sentido la realidad es una realidad vincular, un complejo de redes de comunicación que se retroalimentan para mantener un equilibrio en constante expansión.

 

La célula es para el organismo lo que el vínculo para el biosistema. Sin el vínculo es imposible la vida. La vida es relacional, sistémica, vinculante, paritaria, nunca sola o aislada. La vida solo es posible gracias a un entramado organizado de tal manera que permite la producción de la vida. Este entramado debe mantener un equilibrio que permita la subsistencia de la vida, esto es, su reproducción.

 

El vínculo es la unidad fundamental de los biosistemas humanos. El vínculo permite la conexión entre un biosistema y otro, pero también el mismo biosistema se encuentra configurado por una serie de vínculos que permiten la comunicación intrasistémica. Como hemos visto, el vínculo permite la conexión, sin embargo tenemos que comprender bien a bien que es eso de conexión. La conexión es un puente, un conducto, un vaso comunicante, una vía. La conexión cuenta con tres características fundamentales: 1) la estructura material de la conexión, 2) el contenido que transmite esa conexión material, y 3) la orientación o sentido que lleva ese contenido.

 

La estructura material de la conexión. La conexión supone una estructura que soporte un contenido que se transmite entre un biosistema y otro, o al interior del mismo biosistema. Existen diferentes instancias que fungen de conectores, por ejemplo, un puente es un conector entre una lado y otro, una carretera es un conector entre un lugar y otro, un cable es un conector entre un aparato y otro, de igual forma los cinco sentidos del cuerpo humano son un conector entre el biosistema corporal y el biosistema grupal o la realidad, pero también las articulaciones son conectores, o las arterias, o los axones y las dendritas, etc. La conexión es una realidad material, y por lo tanto, energética. La conexión supone conductos por donde pasan los flujos del contenido que transporta y comunica una parte con otra.

 

El contenido que transmite la conexión material. Así como los puentes transportan personas, las carreteras transportan autos, los cables transportan energía eléctrica, los sentidos transportan transductores de información, las arterias transportan sangre, y los axones y dendritas transportan aminoácidos y neurohormonas, de igual forma la conexión material de los biosistemas transportan energía o bioenergía. El contenido de la conexión es la energía viva. Esta energía viva o bioenergética es el flujo que corre por todo el gran entramado de redes comunicantes de la realidad. La realidad es un gran entramado bioenergético de flujos que transportan información inter y trans biosistémica desde todos los órdenes implicados: submolecular, celular, sistemas, biosistemas sociales, macrobiosistemas, etc.

 

El sentido del contenido que se transmite. Ahora bien, tenemos puentes y carreteras con autos, pero estos autos necesitan una inteligencia que oriente la dirección y el destino de los autos. El sentido es la inteligencia que orienta la bioenergía que fluye a través de la gran red de interconexiones biosistémicas. Ahora bien, esta inteligencia tiene dos dimensiones, una inteligencia localizada y una inteligencia global. Al igual que el conductor, podemos decir que la inteligencia de la bioenergética se encuentra en la célula, siendo así una inteligencia celular. Pero también podemos pensar en un conductor que es orientado por un sistema satelital que lo orienta en una red global de intercomunicaciones a través del GPS. De igual forma, esta célula inteligente se encuentra conectada con una red global de inteligencia denominada noosfera o conciencia colectiva.

 

La inteligencia celular cuenta con un código biológico de descodificación basado en un tipo de lenguaje binario: placer/diplacer. El placer tiende a la producción, reproducción y desarrollo de la vida. Mientras que el displacer previene de situaciones de amenaza y muerte. La tendencia fundamental de la vida es el placer y con ello el equilibrio del flujo de expansión y contracción. Esta es la pulsión de vida, la orientación fundamental de la vida, el sentido que toma la energía que transporta las conexiones. La inteligencia de la célula es una inteligencia que se orienta hacia el placer que permite la producción, reproducción y desarrollo del flujo bioenergético de la vida.

 

Cuando hablamos del entramado global de conexiones e interconexiones biosistémicas que transportan los flujos bioenergéticos que se orientan hacia el placer, podemos hablar de una red global de inteligencia biológica que organiza la evolución de la vida en el macrobiosistema planetario.

 

La energía biológica es una energía inteligente, y esta inteligencia necesita información. Los flujos bioenergéticos son flujos de información que permiten retroalimentar la gran red de conexiones para mantener el equilibrio y el proceso expansivo de la evolución. Como sabemos estos flujos de información se descodifica en el binomio placer/displacer. Sin embargo esta gran cantidad de información necesita un procesador que permita realizar esta discriminación, ordenar, jerarquizar y simplificar. La información biológica puede ser térmica, eléctrica, hormonal, etc. Así que este procesador se encargará de la descodificación.

 

El procesador no esta en un lugar, ni siquiera es un órgano que cumpla esta función, el procesador es un programa, un cierto orden, una especie de código de barras que se encuentra instalado a lo largo de toda la red global de biocomunicación. El procesador es un código en el cual participan de forma coordinada todos los elementos y componentes que conforman los diferentes biosistemas. Es así que tanto las células, nuestro cuerpo, los biosistemas sociales, las plantas, los animales y hasta el termostato planetario, compartimos el mismo procesador de bioinformación. La inteligencia y la información que se transmite vía las conexiones biosistémicas son procesadas por este código bioenergético. Ahora podemos hablar de el procesador bioenergético y su código.

 

 

 

 

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