Suscríbete para Obtener Actualizaciones

Los nuevos sacerdotes de la psicoterapia

April 24, 2015

 

Por Miguel Angel Pichardo Reyes*

AlterSoma

 

 

Se ha sugerido que las psicoterapias se han posicionado como una competencia viable a la religión, en el sentido de que éstas pueden lograr efectos similares o mejores que los rituales de sanación en lo que respecta a las crisis existenciales y al sufrimiento emocional. Sin embargo en esta noble competencia por ganar adeptos a través de la mercadotécnica de la mejor técnica de curación (o salvación), las psicoterapias empiezan a tocar un piso peligroso y pantanoso. Pues pareciera que esta competencia ha llevado a las psicoterapias a incorporar elementos religiosos al campo de la teoría, la técnica, el discurso, la organización y la mercadotecnia. Y aquí reside el peligro, cada vez nos encontramos a corrientes “psicoterapéuticas” que incorporan los significantes “Dios”, “milagro”, “oración”, “espiritual”, “ser superior”, “iluminación”, etc. Reemplazo simple y vigoroso de la ardua labor investigadora, del ejercicio de un cuestionamiento racional y de la capacidad para brindar mejores explicaciones. O quizás pueda ser, en el peor de los casos, la pereza por la teoría, la investigación y la ciencia.

 

Esto no tendría ningún problema si quienes utilizan estos significantes fuera curas, gurús, monjes o pastores, pero ahora se encuentran en uso por parte de psicoterapeutas, ya sean psicólogos o personas con alguna maestría en psicoterapia, o hasta médicos, físicos y biólogos (recordemos la alianza que ha tenido la mística y el budismo con la teoría popular de la física cuántica). Pues el caso más grave consiste en sustituir las explicaciones sobre el origen del malestar o la enfermedad, así como los factores que a través de investigaciones se realizan para desarrollar técnicas que curan o alivian los síntomas, por una serie de “decretos”, “pensamientos positivos”, oraciones terapéuticas, invocación de ángeles, o apelación a las capacidades o poderes “especiales” de la psicoterapeuta en turno.

 

Y no solo eso, sino que también el campo de la técnica hasta ahora caracterizado por ser producto de innumerables observaciones clínicas, experimentos controlados, introducción de variables, réplicas con pacientes, etc., se ve sustituido por prácticas y tecnologías espirituales dedicadas a conectarnos con la energía divina para curar emocionalmente, como si los disparadores neurobiológicos y psicosociales fueran intrínsecamente intervenidos por este tipo de potencias metafísicas. Y aquí no dudados de la eficacia sugestiva de dichas técnicas, sino de la propagación de una cosmovisión donde el paciente se encuentra rodeado de espíritus, fuerzas o energías malignas, en lucha constante con los espíritus, fuerzas o energías benignas, con la mediación de un psicoterapeuta que procede bajo una serie de evocaciones, símbolos, gestos y rituales, a expulsar esas energías o a transferir energías sanadoras provenientes, ya sea del propio cuerpo o de otro tipo de entidades (la resonancia de los campos morfogenéticos que operan en dimensiones transgeneracionales, etc.).

 

O peor aún, cuando las corrientes psicoterapéuticas funcionan, actúan y se presentan como sectas religiosas, anunciando el evangelio de la psicoterapia, apartando a otros terapeutas para que no lean o estudien otras psicoterapias, obedeciendo ciegamente a un líder o gurú, repitiendo durante décadas de forma acrítica las “creencias” y “dogmas” terapéuticos sin necesidad de contrastarlos. Cuando una corriente en psicoterapia defiende de forma irracional a un gurú, o a su doctrina, sin dar cabida a las investigaciones y avances en el campo de la ciencia experimental, puesto que cuestionan o contradicen ese cuerpo de “doctrinas”, ya nos encontramos con un primer síntoma de que esa corriente opera como una secta.

 

Inmediatamente la secta empezará a generar adeptos a través de curaciones rápidas y milagrosas, utilizando “técnicas científicas” que actúan a través de medios misteriosos, o directamente por mediación divina o metafísica, y pedirán un seguimiento ciego y apasionado de la doctrina, así como una idolatrización del padre o madre de esa psicoterapia, incapaz de equivocarse, puesto que es depositaria de la revelación.

 

Este virus se encuentra en muchas corrientes en psicoterapia, por ejemplo, los nuevos esenios lacanianos, apartados del campo de la psicoterapia ejerciendo análisis puros y criticando a todas las demás psicoterapias como “ortopedias del Yo”. También tenemos a las pseudo-psicoterapias que  prometen milagros a través del Ho oponopono, el “curso de milagros”, el cambio de ADN, las invocaciones angelicales, la imposición de manos, la terapia de vidas pasadas, entre otras. De esto tampoco se salvan las psicoterapias corporales, desde aquellas que apelan a supuestas revelaciones por parte de médiums (Eva Pierrakos), o los que apuestan por una psicoterapia corporal espiritual (John Pierrakos y la Core Energetics), o propuestas que integran la bioenergética con el Tantra, o la bioenergética con la doctrina de Osho, dando origen a las denominadas psicoterapias transpersonales.

 

Punto y aparte se cuecen las llamas psicoterapias junguianas o todas aquellas derivadas o influenciadas por la metafísica y esotérica teoría junguiana de los arquetipos, el “ánima”, el “ánimus”, el inconsciente colectivo, la “sombra”, entre otros términos transportados de la alquimia, la mitología, el esoterismo, la religión católica, etc.

 

Podemos observar los siguientes ejemplos:

 

http://www.berkanahealingcenter.com/entrenamientos/sanacion.php

 

http://tantra.com.uy/category/bioenergetica/

 

https://youtu.be/ftHkh7VJdAA

 

El virus del sectarismo, la religión, la metafísica llego a las psicoterapias para instalarse, y no podemos hacer más que constantemente marcar las diferencias, las particularidades de una psicología científica que se fundamente en las evidencias, así como en una teoría crítica no-esencialista y no-metafísica que permita diferenciar entre teorías, técnicas y metodologías científicas de las no-científicas. ¿Esto significa que estamos en contra de otras prácticas o sabidurías? No, simplemente creemos que no es ético ofrecer una “teoría psicológica” por una “teoría metafísica”, así que no hay que confundir, y sería bueno que quienes promueven este tipo de psicoterapias aclararán sus fuentes, su epistemología y evidenciaran sus creencias metafísicas.

 

*Psicólogo Social. Psicotraumatólogo. Psicoterapeuta Corporal Reichiano. Director de AlterSoma. Escuela Libre de Psicoterapia Corporal.

 

 

Please reload

Featured Posts

November 30, 2017

Please reload

¿Qué es el Masaje Neo-Reichiano?

May 16, 2018

1/10
Please reload

Recent Posts

November 30, 2017

Please reload