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Los 4 estados bioenergéticos de la manada humana

July 16, 2015

 

Por Miguel Ángel Pichardo Reyes

AlterSoma

 

Una de las habilidades fundamentales del facilitador de procesos psicocorporales consiste en dinamizar a la manada humana. Este proceso de dinamización se fundamenta en el conocimiento de las leyes bioenergéticas de la manada, las cuales podemos definir como equilibrar, organizar y orientar la energía. Para entender este aspecto es fundamental comprender la relación entre la conciencia y la energía.

 

El concepto de energía que utilizamos en AlterSoma. Escuela Libre de Psicoterapia Corporal consiste en entenderla a través las leyes biofísicas de la energía. Desde esta perspectiva la energía se encuentra conformada por partículas físicas y por células biológicas. De esta forma estamos hablando de una energía viva, la energía del cuerpo. Podemos definir a esta energía viva en el cuerpo como un sistema que tiene dos características: transmite información y transmite una carga energética. La carga energética es el vehículo que transporta la información bioquímica en el organismo. La energía es la carretera que transporta a los vehículos con información. Nuestro cuerpo es una gran red de carreteras y autopistas de información que permiten el equilibrio, sobreviviencia y adaptación.

 

La conciencia emerge de los procesos evolutivos del cerebro y de su relación con el cuerpo y el medio ambiente. Un aspecto fundamental de la conciencia es el lenguaje, la capacidad simbólica de nombrar y representar. El lenguaje también es un sistema energético, cuenta con una carga energética (emociones) y transmite información neuropsíquica. El sistema energético del lenguaje se encuentra integrado a todo nuestro sistema energético del organismo. Lenguaje y cuerpo se tejen en una gran red de retroalimentación de información emocional. Conciencia y energía son dos dimensiones de una misma realidad. La conciencia es energía, o mejor aun, la conciencia es la energía que se ve a sí misma: autoconciencia energética.

 

La conciencia dirige a la energía. El lenguaje tiene la función de formatear a la energía, de darle equilibrio, orden y dirección. En esto consiste el trabajo bioenergético con la manada humana, en equilibrar su energía, en ordenarla dándole forma y en orientarla hacia el placer, el trabajo, el conocimiento y el amor. La alteración de estos procesos bioenergéticos de la manada humana traerá desequilibrios, desorden y desorientación en el animal humano.

 

 

 

Los cuatro estados bioenergéticos son:

 

1. Hiperenergético desorganizado. En este estado la energía es alta pero no se encuentra organizada. Esta desorganización puede variar sus niveles de energía, generando una desregulación energética caracterizada por la impulsividad. En términos generales, estas personas consideran que son dignas de ser amadas, obteniendo una falsa autoestima, pues consideran que los demás no son dignos de su amor. Estas personas evitan el contacto íntimo, profundo y prolongado, sustituyéndolo por relaciones estratégicas, de dominio y manipulación. Normalmente nos encontramos que estas personas vivieron alteraciones en su manada que los llevo a ser desconfiados, sintiendo que los demás lo traicionaran y abusaran de ellos/as.

 

2. Hipoenergético organizado. En este estado la persona se encuentra organizada, no se muestra impulsiva, pero su energía se encuentra baja. Normalmente consideran que los demás son dignos de ser amados y sin embargo no se considera a si mismo digno de ser amado. A esta persona le faltará el sustento y el impulso, así como la seguridad para sentirse digna de ser amada. Expresa una inseguridad al fantasear la posibilidad de ser rechazada, esto le genera un nivel de ansiedad que la lleva a tener vínculos ambivalentes: por un lado desea la cercanía y la intimidad, y cuando ya se encuentra cerca, rechaza o huye, pues tiene el temor a ser rechazada. Es posible que estas personas hayan carecido de sustento y afirmación por parte de su manada.

 

 

 

3. Hipoenergético desorganizado. En este estado la energía es baja y la conciencia se encuentra desorganizada. Se trata de una persona que teme se amada, pues no confía en que los demás “realmente” puedan amar, y tampoco siente que ella misma pueda amar y ser amada. Esto da como resultado una desconfianza y un desarraigo profundo, experimentando una disociación con respecto a su propio cuerpo. Estas personas han vivido experiencias traumáticas en su manada humana, experimentando un miedo profundo en su nicho-hábitat, dificultando la experiencia de aceptación y existencia corporal.

 

4. Homeoenergético organizado. En este estado la energía esta equilibrada y la conciencia se encuentra organizada. Existe coherencia entre la energía y la conciencia, habiendo una buena integración del cuerpo-mente y experimentando el derecho a ser amado y de amar a las demás personas. Esta persona esta segura de sí misma, se encuentra arraigada a su cuerpo, sensaciones y emociones. Establece vínculos de aceptación, sustento, confianza, afirmación e intimidad con las demás personas.

 

La facilitación de procesos psicocorporles permite leer el tejido de la conciencia y la energía, tanto en la persona como en la manada. Esta lectura permitirá comprender los derechos bioenergéticos frustrados, así la forma de compensarlos a través del trabajo con la manada.

 

 

 

 

 

 

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