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Un cambio radical de vida

June 25, 2016

 Por Miguel Angel Pichardo Reyes

Director de AlterSoma

 

Desde que inicié mis estudios en psicología social y psicoterapia corporal siempre me llamo la atención los cambios radicales de vida. Quizás esto sea debido a una experiencia de adolescente que supuso un cambio radical en mi vida. Aunque esa experiencia estuvo ligada a un programa espiritual, siempre creí que la psicoterapia podía hacer lo mismo sin involucrar una creencia religiosa. Para mi sorpresa, después de haber concluido mis estudios en psicología social y mis indagaciones en psicoterapia, llegué a la conclusión de que no había una experiencia de este tipo.

 

La mayoría de las corrientes en psicoterapia se han propuesto resolver problemas, paliar el sufrimiento, ayudar a las personas, disminuir los síntomas, remitir las enfermedades, mover el sistema, realizar cambios de primer y segundo orden, hacer consciente lo inconsciente, relajar la coraza, madurar el carácter, mejorar la autoestima, incrementar la asertividad, adquirir habilidades, etc. Sin embargo nunca he escuchado que una psicoterapia te lleve a realizar un cambio radical de vida.

 

¿Por qué un cambio radical de vida? La respuesta es muy sencilla y hasta de sentido común. Las enfermedades mentales no aparecen de un momento a otro, no es un virus que se apodera de la mente. Toda enfermedad mental supone un desequilibrio en el organismo, en el sistema neuroendócrino y en el metabolismo. Estos desequilibrios son debidos a nuestro estilo de vida, al consumismo, al estrés, a la alimentación, a la forma de comunicación, etc. Wilhelm Reich decía que la enfermedad mental era producida por las estructuras sociales y políticas, llegando a la misma conclusión que el movimiento de la antipsiquiatría, esto es, la sociedad enferma. Quienes se dedican al campo de la salud holística, la medicina funcional y la nutrición ortomolecular mantienen una opinión similar: el estilo de vida capitalista supone alteraciones metabólicas que debilitan al organismo haciéndolo vulnerable a las enfermedades crónico-degenerativas, manteniendo a la población en condiciones de adicción.

 

Los trastornos relacionados con la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia, el déficit de atención, las fobias, etc., son la manifestación de estas alteraciones metabólicas que tienen como fuente nuestros malos hábitos en la alimentación, la comunicación, la postura, la respiración, el movimiento, las relaciones, las creencias y la expresión de emociones.

 

Al conocer las causas sociales, políticas y económicas de nuestras enfermedades tenemos dos labores fundamentales: a) cambiar radicalmente nuestra sociedad, y b) cambiar radicalmente nuestro estilo de vida. Cabe decir que estas dos labores se encuentran íntimamente relacionadas, no es una u otra, sino las dos como parte de un contínuum. De aquí que podamos hablar no sólo de una psicología social crítica y de una psicoterapia crítica, sino de una psicología social radical y de una psicoterapia corporal radical.

 

Cuando hablamos de “radical” no nos referimos a posturas dogmáticas, fanáticas y extremas, sino a conocer las “causas”, esto es, las “raíces”, y eso es lo que designa la etimología de “radical”: raíz. Las psicologías y psicoterapias funcionales no cuestionan las causas de las enfermedades, sólo utilizan medios cosméticos para paliar los síntomas. Por esto se ha difundido tanto la hiper-especialización, pues entre más especialidad, menos es posible identificar las causas “comunes” a todas la enfermedades. Se nos ha hecho creer que cada síntoma tiene una causa, y de que existe un tratamiento específico para cada síntoma o trastorno.

 

Este tipo de aproximaciones a la enfermedad mental a llevado consigo una despolitización de las enfermedades, negando u olvidando que los factores ambientales no solo facilitan o inhiben la expresión génica de nuestro organismo, sino que también la altera, en la mayoría de los casos la degrada.

 

Quizás sea el momento de empezar a concebir de forma práctica una psicología radical y una psicoterapia corporal radical. Podríamos decir que el objetivo de una psicoterapia radical consiste en “realizar un cambio radical de estilo de vida”, el cual a su vez genere un “cambio radical de la sociedad”. De aquí que toda psicología y toda psicoterapia sean intrínsecamente políticas.

 

El concepto de “cambio radical de vida” es un concepto muy atrevido, quizás herético, pues no se centra únicamente en los síntomas, crisis, sistemas, problemas, trastornos, etc., del paciente, sino que cuestiona las prácticas en su estilo de vida que lo llevo hacia ese estado. Se podría decir que este cambio radical de vida pasa por un proceso de diagnóstico sobre las conductas, cogniciones, relaciones, emociones, posturas, alimentación y funcionamiento neuro-endócrino y metabólico que llevo a la persona a un desequilibrio en su organismo que se expresa en signos, síntomas y trastornos.

 

De alguna forma el “cambio radical de vida” lleva implícito toda la serie de procesos psicológicos implicados en el estudio académico de la psicología, sin embargo el enfoque y la meta son distintos, pues no se centra en la modificación de unidades (conducta, cognición, inconsciente, sistema, vínculo, emoción, etc.), sino en un constructo complejo que integra esos elementos en un todo coherente que denominamos “hábitos”. Quizás la unidad que podamos referir de forma científica para cuantificar los hábitos sea la triada: genética, ambiente y aprendizaje.

 

De esta forma el hábito sería el patrón de interacción entre la información genética y el tipo de comunicación que tiene con el ambiente, así como los cambios surgidos por el aprendizaje, produciendo un “estilo de vida” que se conformara por diferentes elementos o unidades: conducta, emoción, sensación, metabolismo, postura, respiración, movimiento, alimentación, sueño, atención, etc.

 

El estilo de vida no es una noción de sentido común, es un constructo conceptual que permite identificar los factores y procesos bio-psico-sociales que intervienen en la conducta organísmica de una persona, esto es, en su hábitos. La unidad de análisis del cambio radical de vida es el hábito. De forma operativa el hábito, integrado por la compleja relación entre la codificación genética, el ambiente y el aprendizaje son los elementos que se pondrán en juego en los procesos de cambio radical de vida.

 

De alguna forma la psicoterapia corporal radical nos plantea un presente prometedor para realizar cambios radicales y efectivos, haciendo posible aquí y ahora la realización de la felicidad y el bienestar desde una postura ético-política.

 

 

 

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