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El dualismo cuerpo-mente y el monismo bioenergético

July 7, 2016

 

Por Miguel Ángel Pichardo Reyes

 

Tenemos que la coraza muscular (el patrón de respuestas de alarma y defensa del organismo a través de la contracción neuromuscular que se inscribe en el sistema límbico y que altera la autorregulación neurovegetativa del organismo) es el fundamento material-bioenergético de las tardías defensas psíquicas, formándose así una unidad funcional de defensas psico-somáticas frente a las amenazas externas e internas.

 

El aparato psíquico freudiano, y por lo tanto, las alteraciones psíquicas, tienen su fundamento en el sistema neurovegetativo reichiano, existiendo una correspondencia del cuerpomente en los mecanismo de defensa, pero existiendo una separación en la lógica interna de la construcción psíquica y de la función somática, o como diferenciara W. Reich; en el dominio de lo somático y en el dominio de lo psíquico. Podemos sostener un dualismo del dominio de lo somático y del dominio de lo psíquico, en el sentido de que la lógica y los procesos de uno y de otro responden a leyes específicas que en algún momento se corresponden e interactúan. Sin negar el dualismo de las dos dominios, es posible afirmar un monismo bioenergético que subyace al dominio somático y al dominio psíquico. Se trata de la misma energía la que opera en uno y otro dominio, la energía vital, libidinal, sexual, bioenergética, en general, la energía del orgón.

 

Bajo este monismo bioenergético y el dualismo de los dominios somático y psíquico, es que se forma la antropología reichiana, la cual sostendrá dos naturalezas humanas, la primera que correspondería al organismo pulsional y autorregulado, espontáneo y alegre, y la segunda naturaleza, la del organismo neurotizado, enfermo, contraído, rigidizado, bioenergéticamente alterado. Reich no dudará de que la vegetoterapia caracteroanalítica disuelva y emancipe al organismo esta segunda naturaleza, producto de la represión social y de la economía capitalista, para resurgir el carácter genital, no neurótico, habilitando su capacidad de autorregulación bioenergética y de experimentación del placer a través de la pulsación peristáltica del reflejo orgásmico.

 

Para Reich la neurosis sobreviene por los registros neuromusculares de defensa, esto es, por la coraza muscular que altera la autorregulación bioenergética provocando el bloqueo o inhibición del flujo peristáltico del organismo. Bloqueo se dará a través de una serie de anillos transversales de contracción muscular a largo del cuerpo, respondiendo cada anillo a un patrón de respuesta de defensa neuromuscular que será funcionalmente idéntico a las defensas psíquicas o caracteriales.

 

El monismo bioenergético de Reich hace perecedero la tan llamativa etiqueta de lo psicocorporal, en el sentido de que ésta aún se encuentra en el plano del dualismo de los dominios, por esta razón W. Reich prefirió hablar de Orgonterapia, pues bajo esta nomenclatura asumía la técnica de trabajo sobre el dominio de lo somático (vegetoterapia) y la técnica del trabajo sobre el dominio de lo psíquico (caracteroanalítica). Es así como la Orgonterapia subraya el monismo bioenergético de Reich.

 

Este monismo, más que responder a muchas preguntas, más bien genera nuevas problemáticas que hasta el momento han sido poco estudiadas y tratadas. Una de ellas se encuentra relacionada a la naturaleza de esta bioenergía, así como su estructura y dinámica dentro del organismo, pero también dentro de las interacciones humanas que se desarrollan dentro de un ecosistema. Un elemento fundamental sobre la bioenergía es que esta no tiene una cualidad moral, de hecho escapa a toda moralidad o juicio. En este sentido la bioenergía no es moralmente buena o mala, de tal forma que no existe algo así como una bioenergía mala o negativa y una bioenergía buena o positiva. La bioenergía simplemente es, esta y se mueve en función de criterios y leyes biológicas.

 

En este orden de ideas, cuando en psicoterapia corporal se habla de la coraza caracteromuscular, no hablamos propiamente de un término moral, esto es, que consideremos que la coraza el algo moralmente malo contra lo que hay que luchar. Antes bien el criterio para realizar un juicio clínico se da a partir de los criterios de salud-enfermedad, concepto que abría que aclarar dentro de la teoría psicoanalítica y de la orgonterapia-vegetoterapia caracteroanalítica. Entones decimos que la coraza caracteromuscular cumple una función adaptativa, lo cual posibilita la sobrevivencia y desarrollo del organismo, pero también supone grados de alteración vegetativa y afectiva, llevándose acabo una desadaptación que genera síntomas y malestares subjetivos. Cuando la coraza caracteromuscular se encuentra asociada a la emergencia de una psiconeurosis o de una caracteropatía, podemos hablar de un organismo enfermo, donde la coraza cumple un papel inhibidor que va socavando los niveles bioenergéticos y perturbando la regulación en los circuitos vegetativos de los mismos.

 

Para la clínica de la orgonterapia-vegetoterapia caracteroanalítica, la bioenergética o el orgón, tienen una manifestación alterada o adaptativa en los mecanismos de defensa yóicos y en la habilidad de adaptación del organismo ante las demandas y amenazas del medio. Desde este punto de vista, el orgón no se observa directamente, sino por sus manifestaciones vegetativas y por sus producción psíquicas. El clínico realiza una escucha, observación y tacto sólo de las manifestaciones alteradas de la energía organísmica. La coraza caracteromuscular tiene así un papel central dentro de la teoría, la clínita y la terapéutica reichiana.

 

 

 

 

 

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